EL MUNDO QUE HEMOS CREADO
Observa a tu alrededor con ojos despiertos. Un planeta de contrastes brutales donde la abundancia tecnológica coexiste con la escasez humana más básica.
Miles de millones conectados digitalmente, pero profundamente desconectados entre sí. Avances que prometían igualdad, pero que en su lugar crearon nuevas divisiones, nuevas élites, nuevas formas de exclusión.
Nos vendieron un futuro de prosperidad infinita, pero heredamos un presente de deudas crecientes. Nos prometieron libertad a través de la tecnología, pero construyeron jaulas digitales más sofisticadas que cualquier prisión física.
Y en medio de esta distopía silenciosa que hemos normalizado, una pregunta emerge desde las profundidades de nuestra conciencia colectiva: ¿realmente éste es el mejor futuro que podemos construir?